II Encuentros Nacionales de Comparsas y Filaes, Contrabandistas, Bandoleros, Andaluces y Mirenos - Comparsa de Mirenos

II Encuentros Nacionales de Comparsas y Filaes, Contrabandistas, Bandoleros, Andaluces y Mirenos

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     Cuando en la noche del 3 de Junio de 2006 se realizaba, de forma solemne, el traspaso de Ontinyent a Caudete, el observador poco informado podría pensar que aquel era el comienzo de un proyecto ilusionante y magnífico. Y digo que se equivocaría, porque aunque el proyecto era éso y, probablemente, mucho más, nada más lejos de la realidad que el pensar que en aquel momento estaba comenzando algo, pues por entonces, ya hacía mucho tiempo que lo que había sido sólo una idea, había ido tomando cuerpo para saltar al primer plano de la realidad durante la espectacular celebración de los I Encuentros Nacionales en Ontinyent.

     Pero el secreto del inicio de esta aventura está, posiblemente, en el corazón de dos bandoleros ilustres, responsables, tanto de la idea inicial, como de la ejecución de las ediciones de Ontinyent y Caudete. Nos referimos, claro está, a Pepe Bas y a Antonio Requena. Es en su talento y en su capacidad donde hemos de buscar los cimientos de la sensacional aportación que han supuesto los Encuentros Nacionales.

     Pero si importantes fueron las instituciones, tanto o más lo fueron las personas.

     Desde un principio fueron muchas las voluntades que, sin vacilar, empujaron con fuerza para llevar la nave de los II Encuentros a buen

   puerto, y hemos de decir, que jamás encontramos una sóla puerta cerrada cuando llamamos pidiendo cualquier tipo de ayuda. Lamentablemente nunca dispondremos de los datos exactos, pero de una manera u otra, la inmensa mayoría de la población de Caudete participó, directa o indirectamente en la planificación y exitosa (creemos) ejecución de los II Encuentros Nacionales. Aunque me consta que el resultado final ya fue un premio para todos, sirvan estas líneas para reconocer su generosidad y su entrega.

¬†¬†¬†¬† Dec√≠amos que todo comenz√≥ cuando entre abrazos Pepe Bas hizo entrega al Presidente de la Comparsa de Mirenos de Caudete, Antonio Amor√≥s, de la escultura en bronce que quer√≠a simbolizar el esp√≠ritu √ļnico del Bandolero en la Fiesta de Moros y Cristianos.

 

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¬†¬†¬†¬† Pero en realidad, la Comparsa de Mirenos se enfrentaba a un reto a√ļn mayor. En 2007, la Comparsa iba a celebrar, como la ocasi√≥n merec√≠a, el I Centenario de su creaci√≥n, y la organizaci√≥n y celebraci√≥n de los II Encuentros era uno de los actos centrales de un programa denso y ambicioso.

     Es por ello, que podemos decir, que es en la madrugada del 10 de Septiembre de 2006 cuando los II Encuentros Nacionales son presentados ante la Comparsa y ante Caudete.

¬†¬†¬†¬† Pasaban muy pocos minutos de las 6 de la ma√Īana, cuando en el Anuncio del Centenario, realizado en la Plaza del Carmen de Caudete, se anunciaba el compromiso que la Comparsa de Mirenos, y por ende, toda la villa de Caudete asum√≠an.

     El texto literal fue el que sigue:

¬ďEn el mes de Agosto del pr√≥ximo a√Īo, tendr√° lugar en Caudete otra ocasi√≥n singular. Nuestra Comparsa y nuestro pueblo ser√°n anfitriones de los ¬ďII Encuentros de Comparsas y Filaes de Contrabandistas, Bandoleros, Mirenos y Andaluces . Es muy cierto que Onteniente, poblaci√≥n anfitriona de la I Edici√≥n dej√≥ el list√≥n muy, muy alto. Pero no nos cabe la menor duda de que los caudetanos en general, y los Mirenos en particular, sabremos mostrar al mundo festero c√≥mo hacemos nosotros las cosas, y haremos gala de nuestra c√©lebre hospitalidad con nuestros amigos festeros de toda Espa√Īa. Ser√° una ocasi√≥n irrepetible para dar a conocer a nuestro pueblo y a nuestra fiesta. Y ya desde hoy mismo queremos agradecer vuestra colaboraci√≥n, porque si hay algo de los que estamos seguros es que sois gente con la que se puede contar. ¬Ē

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img3 ¬†¬†¬†¬† As√≠, en unas breves l√≠neas, y en medio de un sinf√≠n de sensaciones, se sellaba con la Comparsa y con Caudete el compromiso adquirido. Fue aquella madrugada una ocasi√≥n absolutamente memorable, grabada a fuego para siempre en la conciencia colectiva de la Comparsa. Quiz√° fue el momento exacto en que la Comparsa de Mirenos asumi√≥ su capacidad y su madurez, y decidi√≥ mostrarla al mundo festero. La un√°nime decisi√≥n de acoger los II Encuentros era la muestra palpable de una confianza en nuestras propias capacidades, a las que pondr√≠amos a prueba en las, por entonces lejanas fechas, del 31 de Agosto y 1 de Septiembre del a√Īo siguiente, 2007.¬†

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     Pero, y como vamos a mostrar a continuación, los preparativos arrancan mucho antes. Las siguientes imágenes corresponden a las dos primeras actas de la Comisión del Centenario, en donde, como puede verse, ya se da arranque a la organización de los II Encuentros.


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¬†¬†¬†¬† Como puede comprobarse, la nominaci√≥n de Antonio Requena como responsable de la organizaci√≥n del I Centenario y, por a√Īadidura, de los II Encuentros, se realiza en Diciembre de 2004, y la reuni√≥n inicial de la Comisi√≥n creada al efecto, data del verano del 2005.

En el acta n¬ļ2, fechada el 17 de Julio de 2.005, podemos comprobar que ya se esbozan por parte de Antonio Requena algunos de los actos que habr√°n de organizarse, y c√≥mo, de forma espec√≠fica, se nombra la preparaci√≥n del desfile y ponencias para los II Encuentros.

En la cena de clausura de los I Encuentros, y conforme al acuerdo reflejado en el acta n¬ļ 1, se procedi√≥ a la presentaci√≥n y proyecci√≥n del v√≠deo promocional sobre Caudete, del cual se incluye la versi√≥n √≠ntegra en el DVD que acompa√Īa a este libro.

El logotipo de los II Encuentros Nacionales, obra del autor caudetano D. Miguel L√≥pez Tom√°s y seleccionado en el concurso celebrado al efecto, representa al n√ļmero 2, correspondiente a la edici√≥n de los Encuentros, ataviado con el pa√Īuelo bandolero, sobre el perfil de la muralla y c√ļpula de la Iglesia de Santa Catalina de Caudete.

De forma simult√°nea, se eligi√≥ como logotipo del I Centenario, el que es obra de D. Iv√°n Amor√≥s Navarro, que representa los 100 a√Īos de la Comparsa como los ojos de un rostro de Mireno.

Ambos logotipos acompa√Īaron ya todas las publicaciones y actos relativos al I Centenario y de los II Encuentros.

 

 

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    Llegados a este punto, la Comparsa ya se había dotado del equipo humano necesario y se había planteado los objetivos a cumplir. Para ello, la Comisión del Centenario, a propuesta de Antonio Requena, acordó, nombrar Presidente de los II Encuentros a D. Miguel Requena Solera. Ahora sólo quedaba lo más fácil: Llevarlo todo a cabo.

Es importante rese√Īar que un conjunto de proyectos tan ambicioso como el que nos ocupa, no permite abordar cada evento de manera aislada y atenderlo en funci√≥n de la cronolog√≠a de los actos. Bien al contrario, todos y cada uno de los actos a celebrar fue organiz√°ndose de forma simult√°nea desde un principio, atendiendo adem√°s, no s√≥lo a los problemas log√≠sticos, sino tambi√©n, a su dotaci√≥n econ√≥mica. Ello obligaba a que el ritmo de reuniones se fuese intensificando conforme el calendario avanzaba en su marcha implacable, con el inevitable cosquilleo en el est√≥mago cuando sientes que te va a faltar tiempo, dinero, o ambas cosas.

Y aunque dinero no sobró, la sensación de apremio en ocasiones fue mucho más estresante. Pero llegamos a tiempo.

En Febrero de 2007 se edit√≥ y distribuy√≥ un bolet√≠n informativo en el que ya se daba cuenta de las fechas previstas para todos y cada uno de los actos que iban a poblar el calendario festero de ese a√Īo. Am√©n de la programaci√≥n, en dicho bolet√≠n, enviado a todas las escuadras y comparsas contrabandistas,

se daba la relación y forma de contacto con hoteles y organizaciones de interés para quien deseara quedarse durante todo el fin de semana de los Encuentros.

¬†¬†¬†¬† En el editorial de dicho bolet√≠n ya se menciona expresamente la necesidad de la organizaci√≥n de disponer de la mayor cantidad posible de informaci√≥n acerca de nuestros futuros invitados. Huelga decir que a 24h del inicio de los Encuentros los tel√©fonos segu√≠an echando humo tratando de confirmar todos los extremos del evento, pero tambi√©n es cierto que si no estuvi√©semos haciendo cosas a √ļltima hora, en alg√ļn modo, dejar√≠amos de ser fieles a nuestra m√°s honda tradici√≥n.

     En el boletín ya se anunciaba que el 25 de Marzo de 2007, Domingo, se realizaría la APERTURA DE LOS II ENCUENTROS, con la presentación del cartel oficial de los mismos.

      Y casi sin darnos cuenta, ( o sí… ), allí estábamos.

¬†¬†¬†¬† La ma√Īana del 25 de Marzo apareci√≥ radiante, como dando la bienvenida a tantos y tantos amigos.¬†

¬†¬†¬†¬†¬† A eso de las 9 de la ma√Īana, y por espacio de una hora, recibimos a cuantos representantes de las poblaciones participantes pudieron acompa√Īarnos. Desayunamos juntos y a continuaci√≥n, pasamos a informarles de la evoluci√≥n de los preparativos, as√≠ como de las localidades y fechas en que se realizar√≠an las reuniones comarcales.¬†¬†¬†

     En dicha reunión, celebrada en la sede de la Asociación de Comparsas de Caudete, ya podía palparse la sensación de que algo grande se avecinaba.

 

 


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     Desde la sede de la Asociación, todoslos asistentes nos dirigimos al Auditorio Municipal de Caudete, donde a las 12.30h se procedió a la solemne Apertura de los II Encuentros Nacionales.

¬†¬†¬†¬† Conducido el acto por D. Jos√© Luis Trespalacios, se procedi√≥ en primer lugar a la presentaci√≥n del CARTEL OFICIAL DE LOS II ENCUENTROS, obra del autor Ximo √öbeda, y que representa, en el marco de la Plaza de la Iglesia de Caudete, el fluirdel color de las escuadras bandoleras enmarcadas por los estandartes de las localidades participantes, que son recogidos por las manos abiertas y la m√ļsica festera. El mismo motivo ocupar√°, como veremos m√°s adelante, la portada del CD de m√ļsica festera
¬ď REENCUENTROS ¬Ē

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     D. Francisco J. Domenech Mira realizó ante un abarrotado auditorio un esbozo de la que sería su ponencia en el ya próximo Congreso.

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     En el libreto que se repartió a los asistentes al acto, y cuyas portada y contraportada vemos reproducidas en la página anterior, se incluyó un prólogo del propio ponente, y que rezaba así:
¬†¬†¬†¬† ¬ďEl imaginario popular, en lo que se refiere a la figura arquet√≠pica de Mireno el Bandolero, cuenta ya con una amplia gama de referencias que, en su inmensa mayor√≠a, proceden del mundo de la Literatura. A trav√©s de diversos textos, un amplio p√ļblico de lectores y/o de espectadores, pudo conocer y apreciar los hechos que se atribu√≠an a nuestro emblem√°tico personaje. Mireno nace sin duda de la ficci√≥n pastoril. Los mejores ingenios ingenios, los letrados m√°s inteligentes, los m√°s grandes poetas de los siglos XVI y XVII, sintieron la fascinaci√≥n por evocar la naturaleza.

¬†¬†¬†¬†¬† Les seducen las humildes riquezas pastoriles, la existencia apacible que el campo promete al sabio, las frescas florestas cutos encantos se celebran en verso o en prosa. Un √ļnico personaje encaja con este universo de tonalidades delicadas: el pastor de la Arcadia. Ser fundamentalmente l√≠rico, el pastor canta la pasi√≥n amorosa, sus alegr√≠as tan breves y sus lentas melancol√≠as. El pastor gusta de contar sus amores, confiar sus penas a amigos elegidos, que le contestan con cantos alternos.

     De esta naturaleza es el primer Mireno en el tiempo que retrata Luis Gálvez de Montalvo, cuyo Pastor de Filiada apareció en Madrid, en 1582. Mireno resulta ser pariente de la pastora Elisa y de su padre, el viejo Sileno.

¬†¬†¬†¬† La cercan√≠a de G√°lvez de Montalvo al mundo creado por Sannazaro, Montemayor o Gil Polo, no impidi√≥, sin embargo, que Cervantes publicara tres a√Īos m√°s tarde su primera obra extensa. La Galatea ( Alcal√° de Henares, 1585 ), hito inicial en su largo recorrido de m√°s de treinta a√Īos de actividad creadora. Casi cincuenta pastores pueblan el libro cervantino; uno de ellos ser√° Mireno, el eterno enamorado de la pastora Silveria, cuyo matrimonio con Daranio provocar√° el delicado lamento de nuestro pastor.

     Idéntica fascinación de neófito sintió Lope de Vega por el universo bucólico de los pastores, en lo que fue su primer tanteo novelístico. La Galatea ( Madrid 1598 ), un título que sin duda no ocupa en su obra total un puesto de mayor importancia.


     El autobiografismo de que se rodea a los amores desdichados del pastor Anfriso, nombre arcádico que recibe Don Antonio de Toledo, bisnieto del Gran Duque de Alba, Don
Fernando, a cuyo servicio estuvo consagrado Lope hasta 1595, no enmascara este barajar de an√©cdota y poes√≠a. En este continuado ejercicio el idilio amoroso del Pastor Mireno no es sino una referencia, m√°s bien lejana e h√≠brida, que interact√ļa con el hilo argumental y donde se alternan las principales influencias de Sannazaro, Montemayor, Gil Polo y G√°lvez de Montalvo.¬†¬†¬†¬† Con el inicio del siglo XVII, se advierte la proyecci√≥n de Mireno hacia otros territorios tem√°ticos conexos, un tanto alejados del Universo refinado de lo buc√≥lico. En este sentido, en 1604 Lope despliega su maestr√≠a para la narrativa con El Peregrino en su Patria, un magn√≠fico ejemplo de ¬ďnovela griega¬Ē o ¬ďbizantina¬Ē, cuyo h√©roe se sale de la horma pastoril, para inscribirse en el linaje de los peregrinos de amor, en la misma l√≠nea que lo hacen el ¬ďperegrino¬Ē de las Soledades de G√≥ngora ( 1613 ) o el ¬ďperegrino andante¬Ē del Persiles de Cervantes ( 1616 ). Este Mireno de Lope de Vega regresa de nuevo al cosmos de lo pastoril de la mano de si idilio amoroso con la pastora Lucrecia.

¬†¬†¬†¬† El salto a las tablas de la comedia nueva, que sepamos, lo lleva a efecto fray Gabriel T√©llez, Tirso de Molina, autor en primer t√©rmino de una estupenda miscel√°nea en prosa. Los cigarrales de Toledo, texto escrito en 1621 aunque impreso en 1624, uno de cuyos personajes m√°s caracterizados ser√°, de nuevo, Mireno, en quien se inviste el inquieto Don Dalmao. Pero sin duda una de sus obras maestras es El Vergonzoso en Palacio ( hacia 1612 ¬Ė 1615 ). Magn√≠fico ejemplo de comedia de asunto palatino, en la pieza de Tirso, se contemplan los complejos amores entre Magdalena,

¬† hija del duque de Avero, y Mireno, hijo del pastor Lauro, amigo del pastor Tarso, criado por Lauro, campesino llegado a la Corte y muy pronto promovido al cargo de secretario de dicha Dama. La diferencia de sus diferentes condiciones sociales, los pone en la obligaci√≥n de inventar nuevos modos de¬† hablar, expertos en el arte de¬† decir sin decir, en la utilizaci√≥n del lenguaje del cuerpo, que encubren un excesivo pudor o un injusto temor. Juntos esultan dignos de la recompensa final: La hija del duque de Avero puede desposarse con Mireno, que ignoraba ser hijo del duque de Coimbra y que se beneficia de la recuperaci√≥n de su progenie. Nada apunta aqu√≠, desde luego, a los recios fieros de Mireno el bandolero, que caracteriza a nuestra acotaci√≥n esc√©nica y que procede enteramente de la primera parte de El Lucero de Caudete Nuestra Se√Īora de Gracia, un drama compuesto por un ingenio an√≥nimo hacia las d√©cadas centrales del siglo XVIII.

¬†¬†¬†¬† No sabemos si la obra pudo ser efectivamente llevada a las tablas en su totalidad, a la vista de la inusual extensi√≥n que alcanzaba el libreto original, as√≠ como las evidentes complejidades t√©cnicas que se pueden apreciar en su escenificaci√≥n o si, por el contrario, requiri√≥ tambi√©n que su representaci√≥n se ajustara a unos l√≠mites m√°s estrechos. Como sea, lo evidente es el prop√≥sito de recuperar con este acto uno de los aspectos m√°s caracterizados con que la Villa de Caudete celebra, al menos desde 1617 la festividad religiosa de Nuestra Se√Īora de Gracia. Consist√≠a en la representaci√≥n dram√°tica de la historia milagrosa de la ocultaci√≥n y la p√©rdida, con el posterior hallazgo de las Sagradas Im√°genes de la Excelsa Patrona y San Blas Obispo, en la as√≠ llamada

 

 


 

partida de los Santos donde, seg√ļn estima una persistente tradici√≥n local cuyas ra√≠ces se remontan en el tiempo, se alza el actual eremitorio, extramuros de la poblaci√≥n.

¬†¬†¬†¬† La primera secuencia de la acotaci√≥n nos sit√ļa en el monte en torno a Caudete. Aparece Mireno en escena. Antes, en una escena previa, han dialogado fray Rodulfo y el hermano Clemente sobre el terrible personaje: Mireno es un ¬ďtirano¬Ē e ¬ďinfiel¬Ē, un ¬ďhombre endemoniado¬Ē; es el ¬ďesc√°ndalo de la tierra¬Ē, un ¬ďhomicida¬Ē, en fin, un ¬ďhombre que no ha sido bueno / ni espera serlo en su vida¬Ē, que ¬ďaun no llor√≥ cuando ni√Īo¬Ē. A altas voces interpela a dos de los suyos y les da instrucciones para que con sus escuadras de bandoleros ocupen los puestos de las serran√≠as y caminos que conducen hasta Caudete. Y pues que hoy la villa y sus vecinos pretenden asistir a los cultos con que se celebra la festividad de la sagrada imagen de la Virgen de Gracia, √©l mismo anuncia sus designios terribles: ¬ďHe de hacer (¬Ö) que no logre ninguno su contento¬Ē. A√ļn m√°s pretende: verter con sus propias manos la sangre de su hermano, don Gonzalo de Lara, el gobernador de Caudete, asesinar a los monjes venidos del cercano convento donde se rinden cultos a Mar√≠a Sant√≠sima de Gracia, ¬ďporque son a mi gusto tan contrarios¬Ē, e incendiar seguidamente el recinto sagrado del cenobio, violentando as√≠ toda ley humana y divina.

¬†¬†¬†¬† La segunda escena comprende un extenso pasaje de la primera jornada que tiene como protagonistas a Mireno y un Correo que se dirige hacia Valencia con varios pliegos de cartas. En el √°gil di√°logo que envuelve a los personajes, el an√≥nimo autor busca esta vez plasmar por boca del Correo el fuerte contraste con Don Gonzalo: √©l es ¬ďmuy gal√°n, muy cortesano / y muy grande limosnero¬Ē, frente a la ¬ďinfernal

furia¬Ē que concept√ļa a Mireno. En este aspecto, el bandolero dejar√° amplia¬† constancia de la violencia que preside su vida airada, ordenando a dos de los suyos que arranquen la lengua al Correo por maldicente y empleen su sangre como tinta para escribir una carta.¬† Ciertamente se trata de una escena terrible en su crueldad pero ahora se rodea de notas humor√≠sticas que alivian la tensi√≥n dram√°tica.

¬†¬†¬†¬† De nuevo s√≥lo en escena, Mireno revisa la correspondencia que portaba el correo. √önicamente dos cartas, una dirigida a Valencia, y otra a su hermano don Gonzalo de Lara, remitida por fray Ruperto, abad de Sahag√ļn, en tierras de Castilla. En ella le informa c√≥mo el Conde Don Juli√°n ha traicionado a su leg√≠timo rey don Rodrigo, franqueando las puertas del Reino visigodo de Toledo a los moros del Africa, y lavar as√≠, ¬ďcon sangre de cristianos la mancha que en su honor ech√≥ la miserable Florinda¬Ē. Urge pues que comunique estas noticias a los frailes del convento de Caudete, para que no tarden en buscar refugio seguro en las monta√Īas de Asturias. La escena se concluye r√°pidamente con la aparici√≥n de un nuevo bandolero que anuncia a Mireno la necesidad de rendir ayuda urgente al valiente Cloridiano, que est√° siendo atacado por un escuadr√≥n cristiano de Yecla, Almansa y Chinchilla.

¬†¬†¬†¬† Nuevo salto en la primera jornada de El Lucero de Caudete. La personalidad de Mireno ha sido fuertemente impresionada por el martirio que ha infligido al pastor Leriano, al que ha despe√Īado de la monta√Īa abajo. Una suerte de meditatio mortis, entendida muy al modo barroco, se impone en la conciencia de Mireno, abri√©ndole el camino

 


 

del arrepentimiento: ¬ďque era hombre¬Ö que hab√≠a de morir y no sab√≠a el cu√°ndo o c√≥mo. Que viese que era polvo y vil gusano, y que era a Dios eterno al que ofend√≠a, que le hab√≠a de dar cuenta alg√ļn d√≠a hasta del pensamiento m√°s liviano¬Ē. Y a la reflexi√≥n trascendente le sucede la tensa escena entre el Hermano Clemente y el todav√≠a irredento Mireno. Ni siquiera las palabras de amenaza o los gestos hostiles del motil√≥n parecen finalmente afectarle en su determinaci√≥n homicida. As√≠ sucede en la escena siguiente, cuando Mireno trata de atentar contra su hermano don Gonzalo a traici√≥n, mientras el gobernador de Caudete reza fervorosamente en la capilla de Nuestra Se√Īora de Gracia. ¬ď¬Ö estoy de furia lleno y nada me causa espanto¬Ē, dir√° entonces el frustrado fraticida, mientras la mano de la Virgen, por milagroso modo, desv√≠a el disparo de la pistola de Mireno. La visi√≥n de Mar√≠a Sant√≠sima de Gracia pone fin a la primera jornada. Ella es el aut√©ntico reparo de Mireno. Lo ha sido hasta entonces entre √©l y su hermano don Gonzalo; desde ahora, Ella lo ser√° entre Mireno y su Hijo, a condici√≥n de que haga penitencia, de
que sus obras no desdigan sus palabras, un nuevo Saulo.
¬†¬†¬†¬† De esta suerte aparecer√° pues Mireno en la escena que abre la segunda jornada en la acotaci√≥n esc√©nica. Su indumentaria, el crucifijo que Mireno porta en las manos muestran a un hombre ya centrado en la vivencia de la eternidad: sus l√°grimas, el arrepentimiento por haber vivido tan corta vida hacen que toda su existencia no sea otra cosa que una petici√≥n de misericordia al Se√Īor. Ni siquiera sus antiguos compa√Īeros de fechor√≠as lo reconocen vestido de esa guisa cuando con la sola convicci√≥n de las palabras liberta al Cl√©rigo que aquellos conducen maniatado para morir en el monte.
A √©l, por √ļltimo, confiesa Mireno los hechos atroces de su vida esperando la absoluci√≥n.

¬†¬†¬†¬† Los acontecimientos, mientras tanto, se est√°n acelerando, precipit√°ndose hacia el previsto fin. La tercera jornada de la Primera Parte de El Lucero de Caudete nos sit√ļa ya ante la arenga de Don Gonzalo a los valientes capitanes y soldados que defender√°n los muros de la Villa ante el asalto cercano de los sarracenos. Mireno irrumpe entonces en escena con la espada desnuda, tratando de avisar a los cristianos de la inminente llegada de los invasores africanos:¬† ¬ď¬°Guerra! ¬°Guerra!, ¬°Cierra Espa√Īa!¬Ē. La escena siguiente nos devuelve al campo de batalla, al temerario reto personal de Mireno y Tarife. Un duelo que en la versi√≥n que presenta la acotaci√≥n esc√©nica queda truncado de toda alusi√≥n teol√≥gica, para centrarse √ļnicamente en el combate caballeresco de dos adalides. Mireno resulta herido mortalmente.

¬†¬†¬†¬† En sus √ļltimos instantes de vida puede pedir perd√≥n a su hermano Don Gonzalo, tambi√©n herido en el combate. Antes de expirar, s√≥lo alcanza a pedirle que entierre su cuerpo ¬ďen aquel dichoso templo, / donde est√° la Imagen Santa / que yo persegu√≠ alg√ļn tiempo¬Ē. En tanto que se oyen en las cercan√≠as las voces del trinufo de los partidarios de Mahoma, Don Gonzalo realiza el entierro de Mireno que ha ganado, al f√≠n, ¬ďde m√°rtir palma y trofeo¬Ē.

Francisco J. Domenech Mira
Caudete, Marzo de 2007

 

 


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¬†¬†¬†¬† La representaci√≥n de la acotaci√≥n esc√©nica corri√≥ a cargo del experimentado grupo de teatro de Caudete ¬ďAl√°cera¬Ē, quien realmente deleit√≥ a la concurrencia con una interpretaci√≥n s√≥lida y sentida. El incuestionable √©xito de la representaci√≥n quedar√° grabado en la propia cr√≥nica festera que, literalmente, cita: ¬ď El domingo 25 de Marzo se procede a la Apertura del II Encuentro de comparsas y filaes de Contrabandistas, Bandoleros, Andaluces y Mirenos, con la representaci√≥n del fragmento relativo a Mireno de El Lucero de Caudete, con una magn√≠fica representaci√≥n a cargo del grupo local de teatro ¬ďAl√°cera¬Ē, en el marco del Auditorio Municipal, y gran asistencia de p√ļblico¬Ē. ¬†¬†¬†¬† A continuaci√≥n, reproducimos √≠ntegramente la Acotaci√≥n Esc√©nica de ¬ďEl Lucero de Caudete¬Ē, obra an√≥nima en la que se contienen los Autos de Nuestra Se√Īora de Gracia, realizada por D. Jos√© Cremades Ba√Ī√≥n, para la representaci√≥n de la obra en el Cuarto Centenario ( 1988 ).

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¬†¬†¬†¬† Seguidamente se cita de manera integra, la cr√≥nica de la apertura de los II Encuentros, realizada por Pablo A. Ba√Īon Navarro.

¬†¬†¬†¬† CR√ďNICA DE LA APERTURA DE
LOS II ENCUENTROS

Seis meses hab√≠an pasado desde aquel 10 de septiembre en el que se iniciaba el Primer Centenario de la Comparsa de Mirenos. Seis meses de preparativos, reuniones, de un enorme esfuerzo y trabajo que comenzaba a florecer con la llegada de la primavera. El tiempo, caprichoso, parec√≠a devolver de nuevo a Caudete a tan dichosos momentos, y en la ma√Īana del 25 de marzo las miradas de los mirenos, mejor, de todos los festeros, se imbu√≠an otra vez de ilusi√≥n, porque ya nadie dudaba de que el camino en el que se hab√≠an internado al final del verano no har√≠a sino depararles nuevas alegr√≠as.

 

 

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Ahora, la celebraci√≥n se abr√≠a a toda la comunidad festera. Un a√Īo atr√°s, la Comparsa de Mirenos hab√≠a recogido el testigo para la celebraci√≥n de los II Encuentros de Comparsas y Filaes de Contrabandistas, Bandoleros, Andaluces y Mirenos de la vecina localidad de Ontinyent, que hab√≠a impulsado y desarrollado su creaci√≥n.

¬†¬†¬†¬† Eran las nueve de la ma√Īana de un domingo claro y tranquilo, de esos que quieren apartar de nuestra memoria la soledad invernal. Una multitud llenaba cada rinc√≥n del local de la Asociaci√≥n de Comparsas: gentes
venidas desde toda la geograf√≠a festera charlaban, compart√≠an opiniones y re√≠an unidos en torno a un mismo tema, la Apertura de los II Encuentros de Contrabandistas, Bandoleros, Andaluces y Mirenos. J√≥venes mirenas ofrec√≠an a los visitantes la mejor sonrisa en su recibimiento, al tiempo que les colocaban el pin con el logotipo de la celebraci√≥n, que los convert√≠a en protagonistas del d√≠a. Nadie parec√≠a extra√Īo, ajeno, todos participaban de un mismo sentimiento; m√°s que encuentro,
era un reencuentro. En torno al rico almuerzo preparado para el evento, los saludos, las miradas c√≥mplices y satisfechas se entrecruzaban, asent√≠an¬† henchidas de orgullo cuando era el interrogante futuro el que se colaba en las conversaciones. Un poco m√°s tarde, reunidos en una Mesa Redonda, los principales implicados en el proyecto discutieron y trataron aquello que debe acontecer a lo largo de los pr√≥ximos meses.¬†¬†¬†¬† No pod√≠a faltar la m√ļsica: la banda de la Sociedad Uni√≥n Musical Santa Cecilia ameniz√≥ con pasodobles el trayecto hacia el Auditorio Municipal, y m√°s de uno quiso imaginar que septiembre no estaba tan lejos; que, por qu√© no, rodeados de tanto festero (de Caudete y de fuera, pero festeros todos) podr√≠an adelantar en su interior los sentimientos que meses m√°s tarde habr√≠an de materializarse. M√ļsica, fiesta. Imposible separarlas, dif√≠cil paladear una sin la otra cuando de Moros y Cristianos se trata… ¬ŅC√≥mo disfrutar de una pel√≠cula sin banda sonora?

¬†¬†¬†¬† El paseo desemboc√≥ en el Auditorio,¬† convertido en el centro de los festejos el d√≠a de la Apertura de los Encuentros. El aforo estaba completo: no hab√≠a asientos vac√≠os, pues los caudetanos hab√≠an respondido otra vez, y ya van varias, al deseo de quien quiere mostrar a los visitantes que Caudete es, ante todo, un pueblo acogedor, que siente cada momento, que se alimenta de todo el cari√Īo que es capaz de ofrecer.

    Una película, creada especialmente
para el evento, consiguió acercar Caudete a las gentes de Ontinyent, de Villena, de un sinfín de lugares unidos en torno a un personaje: bandolero, contrabandista, andaluz, Mireno. Pudieron contagiarse del optimismo de un pueblo que mira al futuro, pero que carga en su haber, con orgullo, todos los pormenores del ayer. Era Marino Escudero Vila, mireno, el que desgranaba para los curiosos cómo es nuestro pueblo, por qué ha recogido con satisfacción el guante que supone la organización de los II Encuentros.

¬†¬†¬†¬† Y cuando cay√≥ un fondo negro, que aceler√≥ los corazones palpitantes, la m√ļsica descendi√≥, se col√≥ en el o√≠do de todos. Una melod√≠a latente en el interior, dormida cerca de los sue√Īos, y una voz, un presentador, que se fund√≠a con las sonrisas del p√ļblico. Ambos, la fanfarria ol√≠mpica de John Williams y Jos√© Lu√≠s Trespalacios, forman ya parte del recuerdo colectivo, merced a su facilidad para incrustarse en la sima m√°s impenetrable de nuestra alma. A ella llegaron en el Anuncio del Centenario de la Comparsa de Mirenos, y echaron hondas ra√≠ces que
sólo germinan bajo el riego generoso de las lágrimas.

     La locución fue ágil, ligera pero trascendente, y en ella fue

 


 

descubriendo uno a uno todos los detalles de los II Encuentros. En el escenario, cercana al presentador, se encontraba la escultura en bronce de Montes, que Ontinyent había cedido a Caudete, y que presidiría en adelante todos los actos a celebrar.

Instantes despu√©s, fueron pasando por el atril las distintas autoridades congregadas en el auditorio. Primero, el Presidente de la UNDEF, Francisco L√≥pez, que se mostr√≥ seguro de la capacidad organizativa de los caudetanos. Tras √©l, Antonio Amor√≥s Caer√≥ls, Presidente de la Comparsa de Mirenos, uno de los motores de esta celebraci√≥n, a la vez que m√°ximo ¬ďculpable¬Ē del auge y la ilusi√≥n en que vive sumergida la comparsa desde hace algunos a√Īos.

Jos√© Lu√≠s dio paso al Presidente de los II Encuentros, Miguel Requena Solera. √Čste se sincer√≥ como mireno de coraz√≥n, como alguien celoso del lugar que ocupa en su memoria la manta y el trabuco y brind√≥ una calurosa bienvenida a todos los que, con su presencia, hab√≠an contribuido a embellecer un poco m√°s Caudete.

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     El turno correspondía ahora a las autoridades municipales. Comenzó la Concejala de Fiestas, Isabel Sánchez, que se descubrió mirena por encima de cualquier  otro sentimiento, dando muestras de su condición festera durante su alocución. La ausencia del alcalde de Caudete, Vicente Sánchez Mira, por problemas ineludibles de agenda, fue suplida por la teniente de alcalde y concejala de Obras y Urbanismo, Concepción Vinader, que explicó el momento actual que vive el pueblo, con todas sus bondades y proyectos para un futuro que se augura prometedor.

¬†¬†¬†¬† El centro de atenci√≥n se traslad√≥ del o√≠do a la vista, de la voz a la magia de los delicados trazos con que Chimo √öbeda Vidal, bandolero de L’Olleria, hab√≠a logrado reunir el esp√≠ritu de los II Encuentros. Este cartel, ya desde entonces carta de presentaci√≥n para el p√ļblico, sintetizaba un claro mensaje: por un lado, la hospitalidad de Caudete, representada por dos manos abiertas, que quieren recibir la manta que tejen todas las poblaciones; por el otro, la diversidad del sentimiento bandolero, contrabandista, andaluz o mireno, que se vuelve unidad en la fiesta. El p√ļblico, c√≥mo no, agradeci√≥ a su autor el esfuerzo, y reconoci√≥ lo acertado de su idea, la delicadeza en la realizaci√≥n.

     De la pintura se volvió a la palabra. Francisco Domenech Mira realizó un amplio recorrido por el eco de la figura del bandolero en nuestra literatura. Entusiasta de la historia y la literatura, reunió ambas, y nos trasladó con acierto el fruto de un largo estudio que seguro será parte importante de las conferencias relativas a estos Encuentros. Esbozó algunas de las claves de la acotación escénica que posteriormente se iba a representar, referida a Mireno el Bandolero, de El lucero de Caudete; adelantó varias de las frases más

¬† bellas que aquel genio an√≥nimo del s. XVIII nos leg√≥, para orgullo nuestro. La representaci√≥n corr√≠a a cargo del grupo local de teatro ¬ďAl√°cera¬Ē, dirigido por Francisco Grande, que cuenta entre sus miembros con muchos integrantes del grupo de embajadores de los Episodios Caudetanos. Aunque no profesionales, en todas sus actuaciones nunca les ha faltado el calor del p√ļblico, merecido, y siempre han derrochado ilusi√≥n y energ√≠a para saber agradec√©rselo.

     Y allí nació una figura. Muchos ya la conocían, pero los más jóvenes nunca habíamos podido palparla. Un nuevo Mireno que emergía de las raíces, profundas; pese a ello, el fondo, la razón de su lucha era la misma: defender hasta el final, con entrega y pasión, lo más cercano, su pueblo.

¬†¬†¬†¬† Este Mireno era un converso, perseguidor de religiosos y gente honrada en su origen, y con un hermano al que odiaba por justo. Pero tuvo que cegarse ante el amor para que toda la violencia que encerraba su coraz√≥n desapareciera. S√≥lo volvi√≥ al furor de la guerra cuando vislumbr√≥ olvidada la imagen de la Virgen, la m√°s bella que guardaba en su memoria. Erguido ante la muerte, pudo resarcir la √ļltima pena que atormentaba su interior. Sin m√°s fuerza ya que la fraternidad, obtuvo el perd√≥n de su hermano, se llev√≥ con √©l los placeres de quien sabe que muere cuando todos sus males han curado.

¬†¬†¬†¬† Su √≠ntimo final alumbr√≥ un rumor que crec√≠a en el escenario. Emoci√≥n. Calidad. Orgullo. Y los tres juntos viajaron hasta los o√≠dos de los actores, que obtuvieron del p√ļblico un aplauso tan sincero como perenne, broche de preciosistas bordados para una¬†¬†¬† ma√Īana¬† que¬† crecer√°¬†¬† en ¬† el

 


 

recuerdo desde la apertura hasta el cierre de estos Segundos Encuentros.
¬†¬†¬†¬† Tom√≥ la palabra el presidente de los I Encuentros, Pepe Bas, feliz de que la idea que hab√≠an iniciado en Ontinyent fuera continuada con tanta dedicaci√≥n y esmero por los caudetanos. Acto seguido, Antonio Amor√≥s proclam√≥ oficialmente inaugurados los II Encuentros de Contrabandistas, Bandoleros, Andaluces y Mirenos. Era la culminaci√≥n del esfuerzo, pero a la vez el inicio de un acontecimiento que se dilatar√° en el tiempo hasta el pr√≥ximo septiembre.¬†¬†¬†¬† S√≥lo quedaba la comida de hermandad, el √ļltimo repaso a una densa ma√Īana de felicitaciones, promesas y agradecimientos. Y en todos los que asistieron, un mismo deseo: acortar el tiempo, acercar para s√≠ el √ļltimo fin de semana de agosto, volver a Caudete y comprobar que las promesas muchas veces se cumplen. Era el momento de comentar, agradecer… y estrechar las manos en una sincera despedida, que no era un adi√≥s, s√≥lo un c√≥mplice hasta luego.

 

 

Pablo A. Ba√Ī√≥n Navarro

 

 


A continuación, la gran mayoría de los  asistentes al acto se dirigió a la Sala de la Asociación de Comparsas, donde tuvo lugar una comida de hermandad que puso punto y final a la que resultó ser magnífica apertura de los II Encuentros.

     La promesa de reencuentro en el mes de Septiembre se extendió como aceite sobre agua, de asistente en asistente, de festero en

representativos de las mismas, pero la enormidad de la log√≠stica necesaria, y la premura de tiempo a esas alturas, hizo que se desechase la idea, no por inadecuada, sino por irrealizable. Queda pues ese desaf√≠o pendiente de mejor ocasi√≥n, pues ser√≠a sin duda extraordinario contemplar c√≥mo a partir de una idea √ļnica, la est√©tica ha seguido rumbos diferentes pr√°cticamente en cada localidad.
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festero, de bandolero a bandolero. Siguiendo con el programa previsto,
el 19 de Abril llegaba el turno de la ¬ďExposici√≥n Antol√≥gica de Trajes de Mirenos¬Ē, que se realiz√≥ en la Sala de Exposiciones de la Casa de Cultura de Caudete, y se prolong√≥ hasta el d√≠a 6 de Mayo de 2007.¬†¬†¬†¬† Lleg√≥ a debatirse en el seno de la Comisi√≥n, la posibilidad de solicitar a las escuadras y comparsas de otras localidades, la cesi√≥n para la exposici√≥n¬† de¬† trajes
Cabe decir desde la organización, que esta exposición fue uno de los actos más complejos en su planificación y ejecución. Pese a que no se encontraron problemas en cuanto a la cesión de los trajes, sino todo lo contrario, resultaba ser una enorme responsabilidad tutelar unas prendas de gran valor en lo económico, e incalculable en lo emotivo, pues en la mayor parte de las ocasiones, se trataba de trajes que habían sido traspasados
de generación en generación, siendo imposible incluso la datación exacta en muchos de ellos.

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Reproducimos a continuación el texto
original que acompa√Īaba al d√≠ptico que se reproduce junto a estas l√≠neas:¬†

¬ďEXPOSICI√ďN DE TRAJES ANTIGUOS”

 

     Dicen que el hábito no hace al monje…, pero eso no siempre es cierto.

¬†¬†¬†¬† La Fiesta, con may√ļscula, ha desarrollado, a trav√©s de sus muchos a√Īos de Historia, toda una liturgia destinada a dar apariencia a lo que, en el fondo, es un modo de sentir, y por lo tanto, de vivir.

     Y en ese permanente deseo de dar la máxima brillantez a cada acto de las Fiestas, la indumentaria es el pasaporte con que el festero entra de lleno en ella.

Parafraseando a Gracia en su Pregón del Anuncio del Centenario…

¬†¬†¬†¬† ¬ď¬Öun traje, qu√© digo un traje,¬Ö ¬°El Traje!, sale cada 5 de Septiembre de su armario, de su ba√ļl, donde ha dormido todo un a√Īo con los recuerdos de tantas Fiestas, para tomar el protagonismo que por derecho le pertenece.

¬†¬†¬†¬† Una chaqueta, un chaleco, camisa y lazo; la canana con alg√ļn pist√≥n que tuvo que esperar mejor oportunidad. Un pantal√≥n bordado con las marcas de muchas batallas incruentas cubierto por las revueltas de una faja que pagar√° en arrugas el ardor de cinco d√≠as.Polainas que dejan entrever franjas del color del amanecer en ese primer tiro en la Cruz¬ÖY un pa√Īuelo bien anudado bajo el cala√Ī√©s, ese cala√Ī√©s que el tiempo y t√ļ hab√©is moldeado.¬Ē


Y es entonces, sólo entonces, cuando
proclamas orgulloso lo que todos saben: Eres Mireno.     Es por eso un honor mostrar la Historia de nuestra Comparsa a través de las más preciosas de nuestras pertenencias. Cada traje expuesto tiene una historia, alegre o triste, pero siempre hermosa que contar.

     Son todos los que están, pero sin duda no están todos los que son. Cada Mireno y, por tanto, cada traje, han tenido y tienen algo que aportar a nuestra centenaria Historia. Pero son muchas las historias, muchos los
trajes y poco, muy poco, el espacio disponible.

¬†¬†¬†¬† Cada traje expuesto tiene un motivo por el que estar aqu√≠. A veces, por ellos mismos. En otras ocasiones por sus propietarios, y en otras, por las circunstancias que les acompa√Īaron.

     Sirva en cualquier caso esta exposición de homenaje a tantos y tantos trajes que, sin la menor duda, merecerían estar aquí.

¬†¬†¬†¬† En la Exposici√≥n podr√°n ver alg√ļn
traje cuya historia es a√ļn m√°s larga que el propio Centenario que celebramos. Otros que tuvieron el privilegio de arropar a algunos de nuestros m√°s ilustres Mirenos. Y otros, en fin, que a√Īadieron un toque singular e su momento.

¬†¬†¬†¬† Notar√° el visitante que ¬ďla moda¬Ē
poco o nada ha podido con la tradici√≥n, y que alg√ļn traje ¬ďcentenario¬Ē, bien podr√≠a el pr√≥ximo d√≠a 7 acompa√Īar a Nuestra Se√Īora, sin que nada, salvo los achaques propios de la edad, lo diferenciara de sus compa√Īeros. Porque en realidad, estos¬†¬†¬†¬† trajes¬† ¬†¬† est√°n ¬† ¬† hechos

a base de ilusión, y ese es un material que resiste muy bien las acometidas del tiempo.

     Animamos pues al visitante a que contemple la Historia con nuestros ojos. A que se sumerja con nosotros allá donde arrancan nuestras emociones. A que contemple a aquéllos que ya no están pero que dejaron una huella imborrable e imperecedera.

     Un siglo de Historia a través de nuestras más preciadas joyas.

 

¬†¬†¬†¬† Que lo disfruten.¬Ē

 

     Resulta obvio que el texto desprende a partes iguales orgullo y admiración. Admiración por las cosas bien hechas y orgullo por, de alguna manera, poder pertenecer a
algo que nos trasciende a nosotros mismos.

     La exposición, como no podía ser de otro modo, resultó un extraordinario éxito, y puede decirse que todo Caudete, amén de
muchos visitantes, contempló nuestra historia plasmada en aquellas bellísimas telas.

¬†¬†¬†¬† Reproducimos a continuaci√≥n, para el observador curioso, el dise√Īo original de la tarjeta que conten√≠a la descripci√≥n de cada traje, as√≠ como uno de los listados originales, en Excel, de las piezas contenidas en la Exposici√≥n.¬†

 


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¬†¬†¬†¬† La exposici√≥n result√≥ un √©xito tanto para el p√ļblico como para la organizaci√≥n, pues todas las piezas expuestas pudieron ser devueltas a sus propietarios sin el m√°s m√≠nimo desperfecto, motivo √©ste de gran preocupaci√≥n desde un principio.

¬†¬†¬†¬† Y bien, el calendario segu√≠a con su andar perezoso pero inalterable. Se avecinaba uno de los momentos cumbres en los 100 a√Īos de Historia de la Comparsa.

     Era el 20 de Abril de 2007, cuando el Sr. Alcalde de Caudete, D. Vicente Sánchez Mira, y el Presidente de la Comparsa de Mirenos, D. Antonio Amorós Caerols, cortaban la cinta inaugural de la flamante Sede Social de la Comparsa.

     No procede en esta crónica pormenorizar el duro y esforzado trabajo que ha supuesto poder llegar hasta este punto, pero sí cabe decir que la celebración de los II Encuentros Nacionales hubiera sido difícilmente realizable sin este nuevo edificio.

     Al mismo día siguiente de su inauguración, más de 600 Mirenos y amigos tuvimos la oportunidad de probar su capacidad, en una cena de hermandad que nos llenó a todos de confianza y optimismo para lo que se avecinaba.

     El tiempo, y los nervios seguían corriendo. El mes de Mayo, y más concretamente sus sábados, fueron dedicados a informar, mediante las reuniones sectoriales celebradas en Torrent, Almoradí, Villafranqueza, Cocentaina, Villena, Elda de los pormenores y detalles de la celebración, cada   vez   más   próxima, de los    II    Encuentros

¬†¬†¬†¬† Cabe decir que los esfuerzos de la organizaci√≥n por obtener confirmaciones de asistencia y avances del probable n¬ļ de participantes en cada acto, result√≥, como suele ser habitual, infructuoso. Es parte de nuestro car√°cter la improvisaci√≥n, y lo cierto es que, aunque la voluntad de asistencia de la mayor√≠a era clara, el obtener informaci√≥n acerca de cu√°ntos y c√≥mo, resultaba complicad√≠simo en la mayor√≠a de las ocasiones

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¬†¬†¬†¬† Satisfechos de comprobar que la infraestructura estaba preparada para acoger a¬†¬† tantos amigos, lleg√≥ el momento de la m√ļsica.

¬†¬†¬†¬† El Viernes 22 de junio de 2007, a las 22,30 h, y en la Plaza de Toros ¬ď Las Arenas ¬Ē de Caudete, tuvo lugar el llamado ¬ď Concierto del Centenario ¬Ē, a cargo de la Banda Sociedad Uni√≥n Musical Santa Cecilia, dirigida por el maestro D. Jorge A. Colom Mu√Īoz, con un programa consistente en la interpretaci√≥n completa del CD ¬ďREENCUENTROS¬Ē, grabado especialmente con ocasi√≥n de los II Encuentros, y cuyo t√≠tulo alude, de forma clara al disco editado en los I Encuentros de Ontinyent, y que fue titulado como ¬ďENCUENTROS¬Ē.

     Reproducimos a continuación los textos originales de la presentación

incluida en el díptico, así como del guión original del acto:

¬†¬†¬†¬† ¬ďReencuentro con la m√ļsica. M√ļsica de un reencuentro.

     La Fiesta es cambiante. Puede mostrarse en mil lugares y tener mil rostros. Cambian las personas, muta el paisaje, varían los recorridos e incluso los actos y las tradiciones.

¬†¬†¬†¬† S√≥lo la m√ļsica permanece, y s√≥lo ella, tanto da que al brioso comp√°s del pasodoble que al cadencioso son de la marcha mora, la identifica y la hace reconocible. S√≥lo con oir las primeras notas en un garaje, en una plaza, la Fiesta se hace presente y el festero se siente en casa. Es la trascendente e imperecedera uni√≥n de festero y m√ļsica lo que da a la Fiesta su car√°cter universal e inmortal.


¬†¬†¬†¬† As√≠, como la banda sonora de la pel√≠cula de nuestros momentos m√°s felices, la m√ļsica se derrama en cada recuerdo, en cada oraci√≥n, en cada promesa, quedando unida para siempre a nuestras m√°s entra√Īables experiencias.

¬†¬†¬†¬† Esta es la m√ļsica de un reencuentro. Recopilada unas veces, recuperada otras o compuesta ex profeso, toda ella es un homenaje a los amigos que han querido honrar a Caudete y, sobre todo, a la Fiesta, participando en los II Encuentros Nacionales de Comparsas y Filaes de Contrabandistas, Bandoleros, Mirenos y Andaluces. Gracias a todos por dejarnos una parte de la alegr√≠a de vuestros corazones y permitirnos compartir el entusiasmo que derroch√°is a cada paso.

¬†¬†¬†¬† A vosotros, que lo hab√©is puesto todo, os damos la m√ļsica, para que ella os transporte hasta Caudete una y mil veces en brazos de un recuerdo que, pretendemos, sea imborrable.

     Que sea nuestra Banda Unión Musical de Caudete quien la interpreta no es una casualidad. Ellos, mejor que nadie, saben imprimir en cada nota el aliento de un pueblo, Caudete, perdidamente enamorado de sus tradiciones. Sólo ellos podían encerrar en estas composiciones una parte de nuestra
propia alma para que el visitante se la lleve consigo. Gracias.

¬†¬†¬†¬† Bandoleros, Contrabandistas y Andaluces: las calles de Caudete ser√°n vuestras durante unas m√°gicas horas. Nuestra amistad ser√° vuestra para siempre, y √©ste es su sonido¬Ö¬Ē Como hemos podido comprobar en el texto, pese a la denominaci√≥n de ¬ďConcierto del Centenario¬Ē, tanto la grabaci√≥n, como el concierto de presentaci√≥n, est√°n plenamente dedicados a los II Encuentros.

¬†¬†¬†¬† Como hemos podido comprobar en el texto, pese a la denominaci√≥n de ¬ďConcierto del Centenario¬Ē, tanto la grabaci√≥n, como el concierto de presentaci√≥n, est√°n plenamente dedicados a los II Encuentros

 

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Pasemos ahora a reproducir el que fue el guión original del acto, conducido por José Luis Trespalacios:

GUI√ďN DEL CONCIERTO DEL CENTENARIO CAUDETE, 22 DE JUNIO DE 2007

¬† Perm√≠tanme que les cuente algo que muy pocos saben. Un secreto que hemos conseguido mantener con mucho esfuerzo durante los √ļltimos meses. No s√© si deber√≠a contarlo, pero¬Ö., en f√≠n, ah√≠ va.

¬†¬†¬† Este a√Īo, 2007, la Comparsa de Mirenos cumple un siglo. Ya lo he dicho.

¬†¬†¬†¬† Ah, ¬Ņ Ya lo sab√≠an ?…, Bueno, est√° visto que en este pueblo las noticias corren como la p√≥lvora¬Ö, y conste que de eso, de p√≥lvora, tambi√©n entendemos un poco.

¬†¬†¬†¬† Bromas aparte, muy buenas noches a todos y bienvenidos a este ¬ď Concierto del Centenario ¬ď que pretende ser un punto de encuentro, de reencuentro, mejor dicho, con todos aquellos amigos que sienten de verdad la Fiesta, s√≥lo si est√°n debajo de un cala√Ī√©s.

¬†¬†¬†¬† En los actos de conmemoraci√≥n de nuestro Centenario, ya hemos rendido homenaje a nuestros Mirenos de hoy y de ayer, a nuestros trajes y distintivos, a Nuestra querida Patrona, y hoy, esta noche, es el turno de la M√ļsica.

¬†¬†¬†¬† Son muchos los elementos que conforman la Fiesta. Y pr√°cticamente la totalidad de ellos cambian, o han cambiado con el lugar y el tiempo. Cambian los trajes, cambian los actos, cambia, incluso el objeto de devoci√≥n. S√≥lo una cosa no cambia. La M√ļsica. Tanto¬†¬†¬†¬† a¬†¬†¬†¬†¬† que ¬†¬† estemos ¬†¬† en Onteniente que en Almorad√≠. En L¬īOller√≠a que en Villafranqueza, hoy, hace 10 a√Īos o hace 50, la m√ļsica es s√≥lo una. ¬†

  Y bastan unos pocos compases para que un bandolero haga bailar una navaja, y las escuadras, las filás comiencen su eterno y mágico desfile.

¬†¬†¬†¬† Le hemos llamado Concierto del Centenario, pero bien podr√≠amos haberle llamado Concierto de los Encuentros¬Ö, incluso de los Reencuentros, pues esta noche son muchos los amigos que nos acompa√Īan que tambi√©n estar√°n con nosotros ese esperad√≠simo √ļltimo fin de semana de Agosto en el que celebraremos los II Encuentros Nacionales de Comparsas y Filaes de Contrabandistas, Bandoleros, Andaluces y Mirenos. Gracias a todos por acompa√Īarnos. Deseamos de coraz√≥n que os sint√°is como en casa, porque en verdad, lo est√°is.

     El programa de ésta noche lo componen un total de 10 composiciones. Algunas de ellas van a sonar esta noche por vez primera
en directo, pero todas ellas est√°n incluidas, junto con algunas m√°s en el CD conmemorativo que bajo el t√≠tulo de ¬ď Reencuentros ¬ď, est√° ya, desde esta noche a disposici√≥n de todos, por el m√≥dico precio de 10 euros. No te puedes quedar sin √©l¬Ö¬†¬†

¬†¬†¬† Y hablar de la m√ļsica en Caudete es hablar, c√≥mo no, de nuestra Banda. Podr√≠amos desglosar ahora el impresionante curr√≠culum de nuestra Sociedad Uni√≥n Musical ¬ď Santa Cecilia ¬ď, en sus m√°s de 120 a√Īos de existencia, pero no lo creo necesario. Su calidad t√©cnica y art√≠stica viene refrendada por los innumerables premios y reconocimientos que ha venido cosechando a lo largo de su m√°s que centenaria historia. Pero perm√≠tanme decir que eso ya no nos sorprende.


¬†¬†¬†¬† Nos hemos acostumbrado a su buen hacer. Lo que nos sigue emocionando es comprobar el amor, la ilusi√≥n, la entrega que sus m√ļsicos regalan en cada pasacalles, en cada procesi√≥n,¬Ö, en cada concierto. Amor que ya inculcan desde el principio en su Banda Juvenil y su escuela de M√ļsica, y que va llegando hasta nosotros a√Īo tras a√Īo, generaci√≥n tras generaci√≥n. Es para todos nosotros un verdadero placer y un honor extraordinario tener hoy y siempre una selecci√≥n de m√ļsicos, y sobre todo, de personas de aut√©ntico lujo, como son las que componen la Sociedad Uni√≥n Musical Santa Cecilia de Caudete. Muchas gracias por estar, pero sobre todo, muchas gracias por ser exactamente como sois.

¬†¬†¬†¬† Gracias tambi√©n al actual director tanto de la Banda Uni√≥n Musical, como de la Banda Infantil, D. Jorge Colom Mu√Īoz, quien ocupa el cargo desde Octubre del a√Īo 2000 y que, al igual que la Junta Directiva de la Sociedad, siempre han brindado con generosidad su colaboraci√≥n, su apoyo y su afecto a esta Comparsa.

     Gracias igualmente a José Manuel Requena Olivares, de nuestra Sociedad Unión Musical y a Pedro Angel López Sánchez, director de la Banda de Villena quienes se han ocupado brillantemente de todo lo relativo a
la M√ļsica desde la Comisi√≥n del Centenario de la Comparsa. Sin ellos, este Concierto y el CD que hoy presentamos, no habr√≠an sido posibles.

     Y por supuesto, gracias a nuestro Ayuntamiento y a su concejalía de Fiestas que, como siempre, han estado a nuestra disposición para cuánto hemos podido necesitar.

¬†¬†¬†¬† Y aunque √©l no lo sabe, y s√© que no le va a gustar, quiero, en mi nombre y en el toda la Comisi√≥n del Centenario, dar las gracias a mi amigo del alma, Antonio Requena Solera, uno de los tres mejores mirenos que conozco, por ser el motor y el alma de todo¬† este foll√≥n en que nos hemos metido los del Centenario. Pese a las dificultades y a los disgustos. A pesar de los errores y siempre inconformista con los √©xitos, siempre est√° ah√≠, a disposici√≥n de todos los Mirenos, incansable y cabez√≥n como s√≥lo un ¬ďSorel¬Ē puede serlo. √Čsto tambi√©n va por t√≠, Antonio.

¬†¬†¬†¬† Bien, vamos a ir terminando, porque si no, al final, m√°s que el concierto del centenario va a parecer el concierto del peloteo. Es broma, nada hay m√°s justo que reconocer el esfuerzo, y les puedo asegurar que todos y cada uno de los nombrados se ha merecido no una vez, sino cien, el peque√Īo reconocimiento de esta noche.

¬†¬†¬†¬† El Concierto va a dividirse en dos partes, de cinco obras cada una y un peque√Īo descanso de unos quince minutos entre ambas.

Antes de cada pieza, yo mismo les contaré brevemente el título, autor y alguna otra cosilla de la misma.

¬†¬†¬†¬† Lo hemos preparado con todo el cari√Īo del mundo y s√≥lo deseamos que les guste¬Ö., y si adem√°s compran el disco, pues mejor que mejor.

 


 

Comenzamos:

     1.- FANFARRIA PARA UN CENTENARIO

     Esta composición es obra del Maestro Alcoyano D. José Mª Valls Satorres, compositor de reconocido prestigio y de una obra tan extensa como premiada.

¬†¬†¬†¬† Hemos de agradecer p√ļblicamente el m√°s que generoso gesto que tuvo el Maestro al regalar esta composici√≥n a nuestra Comparsa con motivo de nuestro I Centenario. Gracias Maestro.
     Para todos Vds., Fanfarria para un Centenario, de D. José Mª Valls Satorres.

¬†¬†¬†¬† 2.- OL√Č CONTRABANDISTAS
Pasodoble dedicado a Miguel Angel Sanchís Murcia y a Alberto Marrahí Estalrich, Capitán y Embajador cristianos de la filá contrabandistes
de Albaida del a√Īo 2006.

     El autor, natural de Atzeneta de Albaida desarrolla en esta composición una buena muestra de su enorme talento que le hace estar entre los más reconocidos compositores de la actualidad.

¬†¬†¬†¬† 3.- JUANITO ¬ď EL JARRY ¬ď

En asuntos festeros, Murcia, como Albacete, tambi√©n existe. El autor es D. Ignacio S√°nchez Navarro, de Caravaca de la Cruz, y el t√≠tulo hace referencia al Caballista del a√Īo 2003 de la misma localidad. Otras composiciones destacadas del autor son Rife√Īo, Templarios de Caravaca, Orgullo Santiaguista o Caballeros de Navarra.

¬†¬†¬† Oigamos pues, Juanito ¬ď El Jarry ¬Ē, de D. Ignacio S√°nchez Navarro.

¬†¬†¬†¬† 4.- MI MANOL√ćN
Con este pasodoble no nos movemos de casa. Lo encargó Antonio Solera para su amigo Juanma Arellano, y fue compuesto por José Manuel Requena Olivares. Me consta que todos vuelven a estar aquí esta noche.Juanma es otro de los tres mejores mirenos que conozco; pocas personas viven el sentimiento
festero con la intensidad y la devoción con que él lo hace, y como capitán del 2.007 me consta que va a vivir emociones tan intensas como sólo un Mireno de pura cepa puede hacer.

El estribillo alusivo a la Zarzamora es un gui√Īo a una historia antigua que algunos conocemos, y que Jos√© Manuel Requena, con el conocimiento de los herederos del Maestro Quiroga, ha sabido trasladar a la partitura con natural maestr√≠a.

Amigo Juanma, es justo que despu√©s de dar tanto a tu Comparsa, hoy te devolvamos algo. Con todo nuestro cari√Īo, por ti, por Rosario, por Manuel y por Regina, la Banda Uni√≥n Musical Santa Cecilia interpreta ¬ď Mi Manol√≠n ¬Ē, de Juan Manuel Requena Olivares.

5.- ALMA GITANA
Pasodoble de aire andaluz compuesto en 2005 por D. Miguel Angel M√°s Mataix, natural de La Canyada. Es decir, como se dice aqu√≠, de ¬ď La Ca√Ī√° ¬Ē.

Esta obra result√≥ premiada con un √°ccesit tras votaci√≥n popular en el VI Consurso Nacional de M√ļsica Festera que organiza la Asociaci√≥n de Moros y Cristianos

 


 

¬†¬†¬†¬† ¬ď Sant Blai¬Ē de Altea. Ser√° dif√≠cil que no nos contagiemos con la alegr√≠a y la fuerza que des prenden sus notas. Para Vds., ¬ď Alma Gitana
¬ď.
¬†¬†¬†¬† Nuestros m√ļsicos son buenos, muy buenos¬Ö, buen√≠simos¬Ö, pero lo que no son es ¬Ö. Incansables, as√≠ que vamos a darles un respiro y en eso de unos 15 minutos volvemos a la carga.

     6.- FIEL MIRENO
Este pasodoble forma ya parte de la peque√Īa gran Historia de este Centenario. Se estren√≥ por la Banda Uni√≥n Musical en aquella m√°gica madrugada del pasado 10 de Septiembre, cuando todos los Mirenos nos sentimos uno s√≥lo y como uno s√≥lo saludamos este primer siglo de existencia.

¬†¬†¬†¬† El maestro Ignacio Garc√≠a Vidal encontr√≥ desde el popular ¬ď g√ľi, g√ľi, g√ľi, los de Caudete¬Ö ¬ď encontrar el camino para enlazar pueblo y Fiesta como la unidad que de hecho son. ¬Ē

¬†¬†¬†¬† El t√≠tulo, elegido por votaci√≥n popular es ya parte de nuestro patrimonio, como todas y cada una de sus notas. Les invito a volver hasta aquel limpio amanecer del d√≠a m√°s Mireno para oir de nuevo ¬ď Fiel Mireno ¬Ē, de Ignacio Garc√≠a Vidal.

     7.- MIRENA
Este es un pasodoble del a√Īo 1.999 dedicado a M√≥nica Albertos Herrero, miembro de nuestra comparsa y compuesta por Pedro √Āngel L√≥pez S√°nchez, el joven director de la Banda de Villena y, como ya se ha dicho, apreciado componente de la Comisi√≥n del Centenario.

     De nuevo aires andaluces y un regalo para nuestros oídos.

8.- DE MA√ĎANA EN CAUDETE
Pertenece esta obra a la extensa creaci√≥n de D. Juan Angel Amor√≥s, quien fue director de la Sociedad ¬ď La Armon√≠a ¬Ē y, posteriormente de la Banda Municipal de Caudete.

El autor, entre otras obras, de ¬ďEl Caudetano¬Ē regal√≥ esta composici√≥n a la Comparsa de Mirenos quien la luce en su patrimonio con orgullo.

Es un placer presentarles ¬ď De Ma√Īana en Caudete ¬Ē, obra y regalo de D. Juan Angel Amor√≥s.

9.- PAQUITA CANTOS
De nuevo, al igual que la Fanfarria del Centenario, este pasodoble es obra del maestro alcoyano D. Jos√© M¬™ Valls Satorres. Est√° dedicado por Jos√© Luis Trespalacios a su mujer Paqui Cantos. ¬Ņ C√≥mo les explico yo qui√©nes son estos dos ?

A ver, ella es de La Torrecica, hija de Pascual y Brígida. Va a ser Capitán de la Comparsa en el 2008 y tienen dos hijas, Helena y Paula que serán Dama y Volante…. Venga vale, es mi mujer y el pasodoble lo encargué yo por mediación de mi amigo Antonio Solera.

Mirena por devoci√≥n y convicci√≥n, no le he visto m√°s tristeza en el rostro que aquella ma√Īana de un 7 de Septiembre en que, por motivos de estudios tuvimos que dejar a su querida Virgen en la Cruz y partir hacia Alicante.


¬†¬†¬†¬† Por eso, por haberme inculcado a m√≠, a un forastero el amor por tu pueblo, tus tradiciones, tu Virgen y tu Comparsa, de m√≠ para ti, para todos, ¬ď PAQUITA CANTOS ¬Ē, de D. Jos√© M¬™ Valls Satorres.

 

     10.- PACO MATAIX
¬†¬†¬†¬† Cuentan las malas lenguas que, pese a estar dedicado, como su nombre indica, a Paco Mataix, cabo oficial de nuestra comparsa hermana de los Contrabandistas de Villena, va a ser √©sta la primera vez que el pasodoble se interprete en un concierto. ¬Ņ Es cierto Paco ?
¬†¬†¬†¬† Bromas aparte, esta obra del a√Īo 2004 fue compuesta por D. Antonio Mil√°n Juan y va a tener el privilegio de cerrar este magn√≠fico concierto que de coraz√≥n esperamos hayan disfrutado.

 

¬†¬†¬†¬† La Sociedad Uni√≥n Musical ¬ď Santa Cecilia ¬ď de Caudete, dirigida por el Maestro Jorge Colom Mu√Īoz, interpreta para todos nosotros ¬ď Paco Mataix ¬Ē.

ENTREGA DE LOS CUADROS DE ANTONIO A JUAN FRANCISCO CARRI√ďN, PRESIDENTE DE LA UNI√ďN MUSICAL Y A D. JORGE COLOM MU√ĎOZ, DIRECTOR DE LA BANDA.

CIERRE POR EL PRESIDENTE DE LA
COMPARSA

¬†¬†¬†¬† La noche result√≥ ser magn√≠fica en lo climatol√≥gico y en lo art√≠stico, y como de m√ļsica estamos hablando, nada mejor que o√≠r ¬ďReencuentro¬Ē para dar el aut√©ntico valor del trabajo realizado. Queda pues, para los bandoleros del futuro

¬†¬†¬†¬† Quedaban un par de actos, muy importantes para la Comparsa, por estar relacionados con nuestro Centenario, antes del gran fin de semana. La Gran Cena de Gala y la Misa de Acci√≥n de Gracias a Nuestra Se√Īora la Virgen de Gracia.

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     Mientras los actos del Centenario discurrían cargados de emotividad, el momento cumbre se antojaba inquietantemente próximo.     

¬†¬†¬†¬† El mes de Agosto de aquel a√Īo fue un mes de tel√©fono y nervios. Constantes llamadas a todas las localidades festeras para ir ajustando al m√°ximo las previsiones de un aluvi√≥n de visitantes ansiosos de Fiesta.

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     Nuestros amigos de Ontinyent lo saben y, a estas alturas, me temo que Monforte lo sospecha. Sin duda se organizan constantemente eventos de mucha mayor complejidad que el que nos ocupa, pero nuestro amateurismo e inexperiencia hicieron que las dificultades se multiplicaran por mil.

 


 

¬†¬†¬†¬† Confirmar congresistas, escuadras, autoridades, acompa√Īantes, protocolo, acreditaciones, visitas tur√≠sticas, alojamientos, horas de llegada, aparcamientos, distribuci√≥n, regalos conmemorativos, ponencias y comunicaciones, comensales, televisiones,¬Ö, y bandas de m√ļsica, muchas bandas de m√ļsica¬Ö, nos parec√≠a una tarea imposible de culminar con √©xito.
LISTADO CONGRESISTAS INSCRITOS
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¬†¬†¬†¬† Pero al igual que en la representaci√≥n de Romeo y Julieta de la pel√≠cula¬† ¬ďShakespeare in love¬Ē¬Ö, todo sali√≥ bien. ¬Ņ C√≥mo ?.., nadie lo sabe¬Ö, es un misterio.

Bromas aparte, sí lo sabemos. Salió bien porque, a la hora de la verdad, todo
aquél a quién se le pidió ayuda, la brindó de buena gana. Al igual que Mireno, en nuestros Episodios Caudetanos, acudió a defender la Villa, toda la Comparsa, y todo Caudete arrimó el hombro cuanto fue necesario para que todo saliese como salió.

Y lleg√≥ el d√≠a. O mejor dicho, la noche. Exactamente la noche del 31 de Agosto de 2010. La sensaci√≥n en los organizadores era contradictoria. Por un lado, ya se hab√≠a hecho todo lo que hab√≠a que hacer y cre√≠amos que todo estaba aceptablemente bajo control. Por otro lado, los nervios inevitables al desear que todo saliese bien, que no pasara nada malo, y que el tiempo y la suerte nos acompa√Īase.

¬†¬†¬†¬† De la cuesti√≥n meteorol√≥gica ya se ocupaba a Agencia Espa√Īola de Meteorolog√≠a, y nos promet√≠a un fin de semana inmejorable. Para los terrenos mundanos cont√°bamos con un numeros√≠simo equipo listo para cualquier contingencia. El asunto de la suerte lo dej√°bamos en las mejores manos encomend√°ndonos a la Virgen de Gracia.

En esas disquisiciones andábamos cuando, casi sin darnos cuenta, nos convertimos en un pueblo de pescadores. Sí, barcos y marineros en Caudete, para sorpresa de muchos y regocijo de todos.

El contrabando de Ontinyent, con el barco dels mariners abriendo camino, enfiló la caudetanísima calle de El Molino, agrupando así en curiosa simbiosis el lugar donde se molía el cereal con la barca que cosechaba en la mar.


¬†¬†¬†¬† El numeros√≠simo p√ļblico que acompa√Ī√≥ el contrabando hasta su ¬ďdesembarco¬Ē en las mismas puertas del Ayuntamiento, daba fe de la expectaci√≥n que se hab√≠a despertado. Calculado premeditadamente, se trataba del fin de semana inmediatamente anterior a las Fiestas caudetanas, por lo que el √°nimo ya se encontraba templado y dispuesto.

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Nada importaba que las arengas fueran hechas en valenciano, pues la Historia y la lengua de Caudete también se han forjado en los mismos cimientos, y al final, los trabucos cantaban su canción en el internacional idioma de la Fiesta, que todos compartimos.

 

Entre desafíos y desplantes mutuos, los actores del hermoso contrabando de Ontinyent  nos   llevaron   en     volandas

hasta la Plaza de la Iglesia, perfectamente engalanada como en las solemnes representaciones de nuestros Episodios Caudetanos.

img58     Suele estar llena la Plaza de la Iglesia cuando se representan, en los días de Fiestas, los Episodios Caudetanos, pero lo de la  noche del 31 de Agosto, como dicen ahora los jóvenes, no era un lleno, sino lo siguiente. Hubiesen hecho falta 3 Plazas de la Iglesia para acoger a todos los que querían asistir a la representación.

De esa forma, y en torno a las 22,00 horas, dio comienzo la representación especial de las Embajadas de Cocentaina, Monforte
del Cid y Caudete, que fueron previamente presentadas para poner en situaci√≥n al p√ļblico asistente.

 


 

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     EMBAJADA DE COCENTAINA
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EMBAJADA MONFORTE DEL CID


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EMBAJADA MONFORTE DEL CID
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EMBAJADA DE CAUDETE
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     Fue sin duda una ocasión singular, pues lo es el asistir a tres embajadas tan diferentes de forma consecutiva, comprobando, una vez más, cómo la Fiesta tiene matices diferentes en cada población, producto de la idiosincrasia particular de cada localidad.

El éxito fue pleno. Las notas humorísticas se manifestaban en las continuas carcajadas de los asistentes, mientras que los momentos de tensión dramática cubrían de expectante silencio a toda la plaza.

Cerró la representación el fragmento relativo a la conversión y muerte en la defensa de la Villa de Mireno el bandolero, parte central del acto primero de los Episodios Caudetanos que se representa cada día 7 de Septiembre en el mismo marco de la Plaza de la Iglesia, y que da origen y motivo a la Comparsa de Mirenos.

Reproducimos a continuación el texto,
que fue representado por:

¬ēMireno ¬Ö¬Ö¬Ö¬Ö¬Ö.. Daniel Huesca
¬ēGobernador¬Ö¬Ö.. Marino Escudero Vila
¬ēMala-cara¬Ö¬Ö¬ÖJuan Jos√© Franc√©s Belda.

 

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     Satisfechos con el magnífico espectáculo, una gran mayoría de los participantes se dirigió de nuevo a la sede social, donde desde el patio trasero contemplaron un estupendo castillo de fuegos artificiales.

La lógica imponía que, dado que el siguiente iba a ser un día físicamente muy exigente, era hora de irse a descansar, pero, contra dicha lógica, fue posible ver a numerosos grupos de visitantes y locales, dispersados por los pubs de Caudete hasta muy altas horas de la madrugada. Al fin y al cabo…, un día es un día.

Y amaneció, como cualquier otro, el día 1 de Septiembre. Pero no era ése en absoluto un día más. Era el día.

La recepción de participantes e invitados estaba prevista a partir de las 8.30h, para proceder al desayuno y entrega de credenciales. Y a la hora prevista, la Comparsa de Mirenos estaba lista. Todo el mundo tenía asignada una misión, y estaba listo a cumplirla con el mejor de los ánimos.

Cada grupo de visitantes tenía asignados voluntarios  de    la Comparsa

de Mirenos que ser√≠an sus gu√≠as y anfitriones durante toda la jornada. Se les identificaba f√°cilmente por sus camisetas blancas y sus pa√Īuelos rojos al cuello. Cada pa√Īuelo rojo ya se hab√≠a puesto en contacto con el grupo al que deb√≠a de acompa√Īar, de modo que multitud¬† de¬† ¬ďcitas a ciegas¬Ē¬† fueron concret√°ndose desde las primeras horas de la ma√Īana

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img80 ¬†¬†¬†¬† Entre ensaimadas, caf√©s y acreditaciones,acompa√Īados de las autoridades municipales y festeras, y guiados por la Banda Uni√≥n Musical, nos dirigimos al Auditorio Municipal para dar comienzo, a eso de las 10 de la ma√Īana, a las sesiones de trabajo del Congreso.

Una vez constituida la mesa, D. Francisco Domenech Mira presentó la primera

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¬†¬†¬†¬† Aunque ya se ha dicho en numerosas ocasiones, es de Ley destacar una vez m√°s el papel principal que los ¬ďPa√Īuelos Rojos¬Ē desempe√Īaron. Gracias a ellos, la organizaci√≥n pudo dedicar todos sus esfuerzos a la log√≠stica, sabiendo que nuestros amigos y visitantes estaban perfectamente atendidos. No se trata s√≥lo de lo que hicieron, sino de c√≥mo lo hicieron. Nos consta que, gracias a ellos, todos nuestros visitantes se sintieron verdaderamente en su casa. img82

ponencia, ¬ďEl Bandolerismo en el contexto hist√≥rico¬Ē, rigurosa, certera y documentada como en √©l es habitual. Este fue el texto √≠ntegro de la misma.

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Sr. Alcalde; Sr. Presidente de la UNDEF; Sra. Presidenta de la ¬ďAsociaci√≥n
de Comparsas¬Ē de Caudete; Sr. Presidente de la Comparsa de Mirenos; Sr. Presidente de estos Segundos Encuentros; Sres. Congresistas y acompa√Īantes; amigos todos:

Constituye para m√≠ un privilegio aut√©ntico abrir las sesiones de trabajo de estos ¬ďSegundos Encuentros de Comparsas y Filaes de Andaluces, Bandoleros, Mirenos y Contrabandistas¬Ē, que tan magn√≠ficamente estamos celebrando en la villa de Caudete, con ocasi√≥n de los actos conmemorativos del primer Centenario de la ¬ďComparsa de Mirenos¬Ē.

La ponencia que pretendo desarrollar
lleva el ambicioso t√≠tulo de ¬ďEl bandolerismo y su trasfondo hist√≥rico (siglos XVIXVII)¬Ē. En ella tratar√© de acercarme, siquiera de manera somera, al rico panorama historiogr√°fico que compone la problem√°tica bandoleril espa√Īola en las precitadas centurias.

 

Seguidamente, intentar√© el rastreo documental de las huellas que el fen√≥meno dej√≥ en nuestra comarca en √©poca moderna. Por √ļltimo, cerrar√© mi intervenci√≥n recordando como historia y ficci√≥n a menudo se complementaban en la literatura del Siglo de Oro, al perfilar el prototipo del bandolero.

1.-El bandolerismo es un fen√≥meno caracter√≠stico de las √©pocas en crisis. Fernand Braudel, en su obra cl√°sica El Mediterr√°neo y el mundo mediterr√°neo en la √©poca de Felipe II, as√≠ lo consideraba; y a este respecto, escribe: ¬ďAnte todo¬Ē, el bandolerismo es una suerte de ¬ďrevancha contra los Estados organizados, defensores del orden pol√≠tico y, tambi√©n, del social¬Ē. Alzado contra los poderes p√ļblicos, el bandolerismo, al menos en el siglo XVI, se aloja siempre en las zonas m√°s d√©biles de los Estados. En las monta√Īas, por ejemplo, donde las tropas no pueden maniobrar con toda su fuerza y donde el Estado pierde sus derechos. Y tambi√©n, a veces, en los confines, en las zonas fronterizas del Mediterr√°neo. As√≠, suced√≠a a lo largo del pa√≠s d√°lmata, entre Venecia y Turqu√≠a; en la vasta regi√≥n lim√≠trofe de Hungr√≠a; en Catalu√Īa, en
la región pirenaica colindante con Francia; en Messina, Sicilia, que también era una frontera, pues que se trataba de una ciudad libre, que brindaba entonces un verdadero refugio a los contraventores de la ley; en los alrededores de Benevento, dominio pontificio, enclavado en el reino de Nápoles, por
donde se podía pasar de una jurisdicción a otra, burlando a los perseguidores; entre el Estado Pontificio y la Toscana de los Médicis;
entre Mil√°n y Venecia; o en fin, sin pretender resultar ahora exhaustivos, entre Venecia y los Estados hereditarios de los archiduques de Austria.

 


 

A la base de la problem√°tica bandoleril, encontramos casi siempre, como ha se√Īalado con precisi√≥n Pastor Petit (El bandolerismo en Espa√Īa, 1979), m√ļltiples motivaciones que, en t√©rminos generales, ayudan a explicar la g√©nesis de este fen√≥meno hist√≥rico; entre otras:

La presencia de una orograf√≠a, muy monta√Īosa y, por lo tanto, propensa a las emboscadas y los ataques por sorpresa.

La existencia de zonas geográficas extremosas o excéntricas, en una dialéctica que opone el centro y la periferia.

La carencia de reformas agrarias. El atraso en m√ļltiples aspectos socioecon√≥micos, con sus correspondientes secuelas de depauperaci√≥n e ignorancia. La ausencia de un cuerpo coercitivo eficiente.

Las crisis periódicas o épocas de malestar.

Con todo, conviene aclarar que el mundo de la marginaci√≥n presenta una casu√≠stica amplia y variada cuyas justificaciones tienen que ver tambi√©n con inadaptaciones sociales y con el temperamento y psicolog√≠a patol√≥gica de algunos bandidos: af√°n desmesurado de lucro, pasi√≥n amorosa enajenante, asentamiento en la ociosidad y libertad sin control…La adscripci√≥n a la nobleza o el disfrute de alg√ļn oficio burgu√©s, en algunos casos, no empece el militar en este mundo. De esta manera, la figura m√≠tica del bandolero se ve obligada a convivir a la fuerza con la del simple bandido y con otros personajes marginales que desmerecen de su imagen tradicional de ¬ďhombre bueno y piadoso¬Ē.

Modernamente, Joaqu√≠n √Ālvarez Barrientos y Pilar Garc√≠a Mouton (¬ďBandolero y bandido. Ensayo de interpretaci√≥n¬Ē, 1986)

han dado cumplida informaci√≥n, en un erudito trabajo, sobre los t√©rminos ling√ľ√≠sticos y la realidad sociocultural que subyace en el mundo del bandolero. Seg√ļn ellos, bandolero y bandido son palabras de diversa ascendencia que neutralizan su significado en el siglo XVIII, aunque mantienen una diferencia de matiz, en el que el segundo t√©rmino adquiere un aire peyorativo de personaje antisocial y el primero acaba aceptando la imagen t√≥pica de persona generosa y libre que le confiere la literatura, especialmente
en la √©poca rom√°ntica.√Čstas son sus explicaciones: ¬ďBandido lleva en s√≠ una carga de peligro para la sociedad, que se contin√ļa en esa acepci√≥n de ¬ďpersona perversa y desenfrenada¬Ē de la que no siempre participa el bandolero. Este √ļltimo estar√° fuera de la ley, pero sus acciones delictivas no ir√°n, al menos en la imagen que de √©l deriva y a la que √©l se atiene, contra el pueblo que lo admira por su defensa de unos valores populares y por lo que representa de rebeli√≥n. El bandido, en cambio, es capaz de robar y matar sin discriminaci√≥n, a diferencia del bandolero, que es admirado, s√≥lo ser√° temido¬Ē.

As√≠ pues, los banditi catalanes del XVI y XVII se conoc√≠an tambi√©n con el nombre de bandolers (o bandolieri, como escrib√≠a Francesco Guicciardini en su diario de viaje a Espa√Īa). Al principio, los bandits (o bandejats) catalanes eran en realidad los bandidos o personas puestas al bando y los proscritos. Un bandoler era m√°s bien el fautor de un b√°ndol o facci√≥n; quiz√°s un masnadieri feudal. Pero suced√≠a a menudo que bandolers y mesnaderos se convirtiesen en verdaderos y propios bandoleros y salteadores de caminos. Bandoler, por √ļltimo, pod√≠a ser tambi√©n sin√≥nimo de ¬ďfante di ventura pieza de Tirso, se contemplan los complejos


o soldato spesso dedito coi compagni alle
scorrerie e al saccheggio¬Ē, como suced√≠a con la poco utilizada palabra de brigante en la Italia meridional de la Baja Edad Media.El bandolerismo, al menos en Espa√Īa, comienza a ser una aut√©ntica preocupaci√≥n a partir del siglo XVI, lo que no quiere decir que no existi√≥ con anterioridad. Se cuenta, de esta manera, que ya en tiempos de los romanos, Augusto puso precio a la cabeza, vivo o muerto, del bandido Caraccota, natural de Estepa. Dice la tradici√≥n que se present√≥ con gran valent√≠a ante el emperador de quien consigui√≥ los dineros de su propio rescate y el perd√≥n de sus muchos cr√≠menes, dando inicio as√≠ a uno de los t√≥picos genuinos de la mitolog√≠a del mundo bandoleril. A los cuatreros de la B√©tica romana, contra quienes se cre√≥ el delito de abigeato, siguieron los golfines de la √©poca visigoda. Los conocidos ladrones de ganado ampliaron su oficio hacia otros bienes materiales, sin que la Santa Hermandad, creada por los Reyes Cat√≥licos, fuera seguro suficiente.

Y es sobre todo a partir del siglo XVI cuando los eruditos han dedicado al tema una abundante atenci√≥n. En cambio, no existe, que yo sepa, ninguna gran monograf√≠a que- profundice en el fen√≥meno a nivel nacional; tal vez la √ļnica que se aproxime a este concepto sea la que escribi√≥ en 1995 Jos√© Santos Torres, con el t√≠tulo de El bandolerismo en Espa√Īa: una historia fuera de la ley. Hasta ahora, las regiones mejor estudiadas han sido Catalu√Īa y Valencia, sobre todo, despu√©s de los trabajos pioneros de Joan Regl√° y J. Fuster (El bandolerisme c√°tala, 1962; y Joan Regl√† (El bandolerisme catal√° del Barroc, 1966), y su valoraci√≥n reciente por parte de Xavier Torres i Sans (Els bandolers (segles XVI-XVII), 1991; y ¬ďEl

bandolerismo mediterr√°neo: una visi√≥n comparativa (siglos XVI-XVII)¬Ē, 1999); el malogrado Sebasti√°n Garc√≠a Mart√≠nez (Valencia bajo Carlos II. Bandolerismo, reivindicaciones y servicios a la monarqu√≠a, 1971; Bandolerismo, pirater√≠a y control de moriscos en Valencia durante el reinado de Felipe II, 1977; y Bandolers, corsaris i moriscos, 1980); y John Casey (El Reino de Valencia en el siglo XVII, 1983). Tambi√©n, en los √ļltimos a√Īos, igualmente sin √°nimo de agotar las referencias eruditas, se han incorporado a este panorama Andaluc√≠a y Murcia, con las investigaciones de P. Herrera Puga (Sociedad y delincuencia en el Siglo de Oro, Granada, 1971), o M. T. P√©rez Picazo y G. Lemeunier (¬ďFormes de pouvoir local dans l¬íEspagne moderne et contemporaine: des bandes au caciquisme au royaume de Murcie (XVe-XIXe si√®cle)¬Ē, 1989), respectivamente.

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¬†¬†¬†¬† En el caso de Catalu√Īa, el fen√≥meno comienza a tener importancia como factor social a partir del siglo XIV, en coincidencia con la depresi√≥n de la peste negra, y finaliza, en realidad, con la guerra de 1640. En este aspecto, ya a mediados del siglo XVI era sumamente dif√≠cil poder transitar de Barcelona a Zaragoza por la posta, en opini√≥n de los cronistas de la √©poca, debido a la abundancia de bandoleros que infestaban toda esa amplia zona, de suerte que deb√≠a realizarse el viaje, si se pretend√≠a con algunas garant√≠as de seguridad, en caravanas de hombres armados. En 1612 hab√≠a en Catalu√Īa m√°s de diez cuadrillas de bandoleros, algunas de ellas de m√°s de 100 hombres debidamente pertrechados. Este bandolerismo, por ser el m√°s estudiado y, por tanto conocido, no debe dar lugar a equ√≠vocos tales como que Catalu√Īa fue un territorio excepcional en cuanto a bandolerismo. En todas partes, en este siglo, y en el universo mediterr√°neo, como sabemos, existi√≥ este problema. El bandolerismo catal√°n, seg√ļn explica su historiadora Victoria Sau (El catal√°n, un bandolerismo espa√Īol, 1973), pas√≥ por distintas etapas: el medieval est√° ligado a los bandos que mantuvieron los se√Īores feudales en lucha por el dominio territorial; el de la √©poca de los Austrias, que adquiri√≥ un cierto matiz de resistencia pol√≠tica; y el de los siglos posteriores, XVIII-XIX, que degenera abiertamente en simple bandidaje. Juan Sala y Serrallonga (1594-1634) fue su figura m√°s celebrada.

Entre las zonas calientes del bandolerismo hispano hemos de recordar los Montes de Toledo, cuya céntrica situación en la península los convirtió en espacio estratégico y lugar de paso del bandolerismo trashumante o de quienes, perseguidos, querían acogerse al refugio portugués. Los nombres de Juan Antonio, Diego de Valenzuela,

Castrola y Farruco recuerdan la tradici√≥n de los ¬ďsalteadores¬Ē que, nacida en el siglo XIII, pervivi√≥ en la regi√≥n hasta finales del XIX.

Andaluc√≠a, sin embargo, pasa por ser tierra de bandoleros por excelencia. El atraso secular de la regi√≥n y su organizaci√≥n social, basada en la concentraci√≥n de la riqueza entre los due√Īos de latifundios, marcaron la existencia de un amplio proletariado agr√≠cola, que favoreci√≥ el desarrollo de este fen√≥meno. Sierra Morena, las Alpujarras y la Serran√≠a de Ronda han sido el √°rea natural de muchas de estas gentes marginales hasta √©pocas bien recientes, visitantes asiduos de sus cuevas, ventas y ermitas. Aunque el mapa del bandolerismo andaluz afecta a casi toda su geograf√≠a, suele se√Īalarse usualmente el tri√°ngulo formado por C√°diz-Antequera- Sevilla, junto al camino real que comunicaba con la capital del reino, como el m√°s frecuentado por ladrones y salteadores. Ciertamente, no eran meras habladur√≠as los rumores que corr√≠an en los mentideros acerca de la alta categor√≠a social de los patrocinadores y beneficiarios de los delitos, lo cual establece en verdad un nexo entre el bandolerismo andaluz y el catalano-aragon√©s, por otra parte en otros aspectos tan distintos. Pero hay un d√©calage temporal muy acusado entre ambos, ya que a mediados del siglo XVII el bandolerismo catal√°n estaba casi extinguido, mientras el andaluz incrementaba sus actividades. La inseguridad persisti√≥ a lo largo de la carretera Sevilla-Madrid, como lo demuestran las alusiones de la Casa de Contrataci√≥n, que en 1652 ped√≠a se ordenara a los justicias de los lugares que pusieran guardas cuando se anunciara el paso de conductas de plata americana. Y el peligro no cesaba despu√©s de trasponer los pasos de Sierra Morena. Alonso de Barrionuevo comunicaba a sus corresponsales desde la Corte en 1655:


¬ďTodos los caminos est√°n llenos de ladrones, particularmente el de Andaluc√≠a, donde andan de veinte en veinte y de treinta en treinta hombres a caballo, llenos de charpas con seis y siete bocas de fuego desde Tembleque a Oca√Īa corri√©ndolo todo¬Ē.

Fuera del camino real, al parecer la inseguridad se extendía por todo el triángulo delimitado por las ciudades de Cádiz, Sevilla y Antequera. El papel de Antequera como centro comercial y nudo de comunicaciones era de gran importancia; no sólo estaba en la ruta Cádiz-Granada sino que muchos, tanto contrabandistas como mercaderes honestos, atajaban por ella hacia el reino de Córdoba.

As√≠ pues, las bandas andaluzas de bandoleros vivieron su momento de mayor esplendor entre los siglos XVII y XIX. A√ļn en la d√©cada de 1870 Juli√°n de Zugasti, gobernador de C√≥rdoba, hubo de someter al imperio de la ley a la delincuencia rural andaluza con la ayuda de la Guardia Civil, instituci√≥n armada que hab√≠a sido fundada en 1844. El propio gobernador Zugasti describi√≥ estos hechos, entre memoria y ensayo, en un estudio ya cl√°sico e imprescindible: El bandolerismo. Estado social y memorias cr√≠ticas (Madrid, 1876-1880, 10 vols.), que m√°s tarde condens√≥ el novelista aragon√©s Benjam√≠n Jarn√©s, bajo el t√≠tulo de El bandolerismo andaluz (Madrid, 1934, 2 vols.). Hasta ese momento, Andaluc√≠a hab√≠a proporcionado a la historia del bandolerismo hispano, entre otros, los nombres de Juan de Lucena, Pedro Andr√©s (el bandido arrepentido en la horca), Francisco Esteban, Juan de Ar√©valo, Pedro Romero, Diego Corrientes, los Ni√Īos de √Čcija, dirigidos por Juan Palomo…, todos personajes que forman la galer√≠a mejor surtida

de la Espa√Īa del crimen. Los montes de la zona levantina, desde Catalu√Īa hasta Murcia, constituyeron otro de los refugios tradicionales del bandido
espa√Īol. En este sentido, el Reino de Valencia fue un reducto hist√≥rico del bandolerismo. Ligado, originalmente, como en Catalu√Īa, a las bandas organizadas por la nobleza en defensa de los particulares intereses se√Īoriales, que hab√≠an nacido al amparo de los fueros, y despu√©s a los desarreglos sociales que provoc√≥ la expulsi√≥n de los moriscos, el bandolerismo se convirti√≥, por fin, en un fen√≥meno de delincuencia. As√≠ lo estima James Casey rotundamente; dice: ¬ďCreo que el fen√≥meno del bandolerismo, que es un rasgo tan se√Īalado en la sociedad valenciana del siglo XVII, alcanz√≥ tanta gravedad porque cont√≥ con el apoyo de los sectores m√°s poderosos. Si Valencia ¬Ėconcluye- se vio libre de revueltas pol√≠ticas y sociales fue precisamente porque los criminales estaban a sueldo de las fuerzas m√°s conservadoras y reaccionarias del reino, que utilizaban la violencia unos contra otros para consolidar sus posiciones de poder en la comunidad local¬Ē.img85
 


 

pag 120
amores entre Magdalena, hija del duque de
Avero, y Mireno, hijo del pastor Lauro,
amigo del pastor Tarso, criado por Lauro,
campesino llegado a la Corte y muy pronto
promovido al cargo de secretario de dicha
Dama. La diferencia de sus diferentes condiciones
sociales, los pone en la obligación
de inventar nuevos modos de hablar, expertos
en el arte de decir sin decir, en la utilización
del lenguaje del cuerpo, que encubren
un excesivo pudor o un injusto temor. Juntos
resultan dignos de la recompensa final: La
hija del duque de Avero puede desposarse
con Mireno, que ignoraba ser hijo del duque
de Coimbra y que se beneficia de la recuperación
de su progenie. Nada apunta aquí,
desde luego, a los recios fieros de Mireno el
bandolero, que caracteriza a nuestra acotación
escénica y que procede enteramente de
la primera parte de El Lucero de Caudete
Nuestra Se√Īora de Gracia, un drama compuesto
por un ingenio anónimo hacia las décadas
centrales del siglo XVIII.
No sabemos si la obra pudo ser efectivamente
llevada a las tablas en su totalidad,
a la vista de la inusual extensión que alcanzaba
el libreto original, así como las evidentes
complejidades técnicas que se pueden
apreciar en su escenificación o si, por el contrario,
requirió también que su representación
se ajustara a unos límites más estrechos.
Como sea, lo evidente es el propósito de recuperar
con este acto uno de los aspectos
m√°s caracterizados con que la Villa de Caudete
celebra, al menos desde 1617 la festividad
religiosa de Nuestra Se√Īora de Gracia.
Consistía en la representación dramática de
la historia milagrosa de la ocultación y la
pérdida, con el posterior hallazgo de las Sagradas
Im√°genes de la Excelsa Patrona y San
Blas Obispo, en la así llamada Partida de los